PUNTOS CLAVE • LECTURA RÁPIDA
- Curazao llegó a ganar 10-2 y parecía encaminar una victoria cómoda que le daba vida en la Serie.
- En la baja del sexto, un error en el campocorto abrió la caja de Pandora y Cuba armó un rally de 11 carreras, nuevo récord del torneo.
- Bateadores como Yoelkis Guibert, Leonel Moas, Christian Rodríguez, Luis Mateo y Roel Santos fueron encadenando turnos de calidad hasta voltear el marcador.
- El emergente Alfredo Despaigne, “Caballo de los Caballos”, coronó la remontada con un doble impulsor de dos carreras que puso a Cuba arriba definitivamente.
- Curazao pegó 20 hits, con actuaciones destacadas de Ericksson Leonora, Gedionne Marlin, Anthony Jiménez y Wladimir Balentien, pero el bullpen no pudo sostener la ventaja.
- El festival de batazos cerró con 26 carreras totales (14-12), tope histórico para un juego de Serie de las Américas, y récord de anotaciones en una entrada (11 de Cuba).
- Con la victoria, Cuba niveló su registro en 2-2 y se metió en zona de clasificación, mientras Curazao encajó su cuarta derrota y quedó eliminado matemáticamente.
Un error defensivo abrió la puerta y Cuba la derribó con un inning récord: la remontada cambió el tablero del torneo, metió a los antillanos en pelea y sentenció a Curazao.
Remontada histórica: Cuba gana 14-12 y firma la sentencia de Curazao
CONTENIDO:
Hasta el sexto inning, todo olía a resurrección curazoleña. La Selección Nacional de Cuba estaba abajo 10-2, dominada en la pizarra y sin demasiadas señales de reacción, mientras los Cannons de Willemstad encadenaban hit tras hit y parecían encaminar su primera gran alegría en la Serie de las Américas 2026.
Pero el béisbol tiene su propia manera de burlarse de los planes. En la parte baja de ese mismo sexto capítulo, un error en el campocorto de Curazao abrió una rendija por donde se coló un huracán. Lo que vino después fue una entrada casi irreal: 11 carreras cubanas, récord del torneo, una ofensiva encendida de punta a punta y un estadio que pasó del murmullo a la incredulidad. De 2-10 a 13-10 en un suspiro.
Al final, la pizarra quedó 14-12 a favor de Cuba, con 26 anotaciones combinadas, nuevo tope absoluto de carreras en un juego de Serie de las Américas. El resultado no solo entra directo al archivo de partidos memorables; también reordena la tabla: Cuba se coloca con marca de 2-2, en cuarto lugar y zona de clasificación, mientras Curazao firma su cuarta derrota y dice adiós al torneo.
El juego que parecía decidido y cambió de dueño en un inning
Hasta la sexta entrada, Curazao jugaba el libreto perfecto: ofensiva abundante, pitcheo suficiente y Cuba contra la pared. El marcador 10-2 reflejaba una noche en la que los bates curazoleños, liderados por Ericksson Leonora, Gedionne Marlin, Anthony Jiménez y Wladimir Balentien, castigaban sin piedad al pitcheo antillano con un total de 20 imparables.
Cuba, mientras tanto, se mantenía apenas conectada al juego gracias a chispazos ofensivos, pero sin lograr un inning grande que cambiara la historia. El margen de ocho carreras, en un torneo tan corto, parecía suficiente para que Cannons se mantuviera con vida en la lucha por la clasificación.
Entonces apareció la jugada que no sale en los highlights por sí sola, pero que explica todo lo que vino: ese error en el campocorto. Una rutina mal ejecutada, dos corredores en circulación y un turno al bate que ya no era “uno más”, sino el inicio de una avalancha.
El inning de la locura: 11 carreras y una página para la historia
La baja del sexto se convirtió en uno de esos capítulos que se contarán cada vez que se hable de remontadas caribeñas. Tras el error, Cuba hilvanó una ofensiva de manual:
- Yoelkis Guibert conectó de frente, encendiendo la chispa.
- Leonel Moas y Christian Rodríguez siguieron con imparables consecutivos.
- Luis Mateo, en una noche inspirada, volvió a aparecer con el madero para mantener la entrada viva.
- Roel Santos sumó un boleto clave, obligando al pitcheo de Curazao a lanzar bajo presión máxima.
En ese contexto entró el emergente Alfredo Despaigne, el “Caballo de los Caballos”. Con dos en circulación y el juego ya volteado, el slugger hizo lo que ha hecho toda su carrera: producir en grande. Su doblete impulsor de dos carreras no solo completó la voltereta, sino que terminó de derrumbar psicológicamente al bullpen curazoleño.
Una foto rápida de los protagonistas cubanos ayuda a dimensionar el impacto:
| Jugador | Rol en el juego |
|---|---|
| Luis Mateo | 4 hits, 3 anotadas, 1 impulsada; siempre en circulación |
| Yoelkis Guibert | Imparables y remolques dentro del rally clave |
| Leonel Moas | Parte del encadenado de hits del sexto inning |
| Christian Rodríguez | Turnos productivos en el inning histórico |
| Roel Santos | Boleto clave que alargó la entrada |
| Alfredo Despaigne | Doble emergente de dos carreras para la ventaja definitiva |
Lo que comenzó como una entrada “de respeto” se convirtió en un récord del torneo: 11 carreras en un solo inning. A partir de ahí, el marcador dejó de ser una anécdota para convertirse en sentencia.
Curazao batea para ganar… pero no sabe cerrar
Sería injusto hablar de este juego sin mencionar que Curazao hizo más que suficiente, al ataque, para ganar una noche normal. 20 hits y jonrones de Anthony Jiménez y Wladimir Balentien describen una ofensiva que hizo su trabajo y puso a su equipo en posición de liquidar el compromiso.
El problema estuvo en otra parte:
- Un bullpen que entró ganando 10-2 y salió perdiendo, incapaz de sacar outs en el sexto inning.
- Una defensa que, con el error en el short, abrió la puerta grande para que Cuba se metiera en el juego.
- Un manejo de los relevistas que nunca logró cortar el ritmo ni romper la cadena de turnos de calidad del rival.
Al final, la derrota no es solo numérica; es anímica. Después de dejar escapar una ventaja de nueve carreras, Curazao no solo perdió el juego, sino que se quedó sin opciones: la cuarta caída lo deja eliminado matemáticamente, incluso ganando lo que le queda.
Germán Mesa, el timón frío en medio del caos
Del lado cubano, el juego también habla del trabajo desde el dugout. Germán Mesa, al frente de la selección, tuvo la serenidad para mover el banco en el momento justo y apelar a la jerarquía de un bate como el de Despaigne cuando el juego pedía un golpe final.
Además, el cuerpo técnico resistió la tentación de rendirse antes de tiempo. Con el juego 10-2, el mensaje fue claro: seguir compitiendo, seguir buscando turnos de calidad, exprimir cada error rival. Esa mentalidad se trasladó al terreno y terminó siendo la base de la remontada.
Con el triunfo, Cuba pasa de coquetear con el abismo a colocarse en 4.º lugar, con registro de 2-2 y en plena pelea por la clasificación a la ronda final.
La nueva fotografía de la tabla: Cuba adentro, Curazao afuera
Más allá del espectáculo, el resultado tiene una lectura directa en la tabla de posiciones:
- Cuba se nivela en 2-2, se instala en el grupo de los que dependen de sí mismos y se mantiene en zona de clasificación.
- Curazao, con su cuarta derrota, queda sin opciones reales: ni los posibles empates futuros lo favorecen en desempates directos.
En un torneo tan corto, este tipo de juegos son bisagras. La remontada de Cuba no solo entra al archivo de partidos épicos de la Serie de las Américas; también marca la diferencia entre un equipo que sigue soñando con semifinales y otro que, pese a batear para ganar, se despide por no saber cerrar.
RESUMEN DEL ARTÍCULO:
Cuba protagonizó una de las remontadas más espectaculares de la Serie de las Américas 2026 al voltear un juego que perdía 10-2 frente a Curazao y terminar imponiéndose 14-12, en un festival ofensivo que fijó dos récords del torneo: 11 carreras anotadas en un solo inning y 26 anotaciones combinadas entre ambos equipos. El rally histórico se desató en la baja del sexto capítulo, luego de un error en el campocorto curazoleño y una cadena de hits de Yoelkis Guibert, Leonel Moas, Christian Rodríguez y Luis Mateo, rematada por un doble emergente de Alfredo Despaigne que dio la ventaja definitiva.
Curazao conectó 20 imparables y llegó a tener el juego en el bolsillo, pero un bullpen desbordado y la defensa en el peor momento cavaron su tumba. La consecuencia va más allá del marcador: Cuba niveló su récord en 2-2 y se ubicó en cuarto lugar, dentro de la zona de clasificación a la ronda final, mientras Curazao encajó su cuarta derrota y quedó eliminado matemáticamente. La noche, que empezó como una fiesta curazoleña, terminó convertida en un recordatorio de por qué los juegos duran nueve innings… y de cómo un solo inning puede reescribir un torneo.