Rafael Cova, cinco años después: el veterano que todavía gana juegos en la LVBP

Cinco años después de su última victoria, el “Hijo de Dios” vuelve a la columna de ganados con Tiburones y reafirma su rol como bombero confiable en la LVBP.

Posted by Redacción Meridiano on 30 de noviembre de 2025

En una liga donde los nombres cambian de uniforme todos los inviernos, hay apellidos que parecen incrustados en el calendario. Rafael Cova, el mismo “Hijo de Dios” que tantas veces salió a apagar incendios con Tiburones, volvió a aparecer en la columna de ganados… cinco años después de su última victoria en la LVBP. Y lo hizo en el contexto que más disfruta: juego cerrado, estadio lleno y camiseta de La Guaira en el pecho.

Ante Leones del Caracas, Cova se encargó del octavo inning, ese tramo incómodo en el que un descuido cambia por completo la narrativa. Permitió un hit y un boleto, pero se apoyó en un doble play de Lenyn Sosa para salir ileso y dejarle la mesa servida al resto del bullpen. Al final, la ofensiva litoralense hizo lo suyo y la decisión se le apuntó a él: primer triunfo desde la 2019-2020, cuando había ganado dos juegos… también con Tiburones, también en rol de bombero de confianza.

Lo de Cova no es solo una anécdota estadística. En la actual 2025-2026, el derecho presenta marca de 1-1, efectividad de 4.15, con 14 boletos, 12 ponches, 4 holds y 1 salvado. Números que, más allá del renglón de pasaportes, hablan de un relevista que sigue teniendo cabida en un bullpen competitivo, capaz de lanzar entradas de responsabilidad y de mantener juegos ganables mientras la ofensiva hace el resto.

No hay que olvidar el contexto: 21 campañas en la LVBP y al menos una victoria en 11 de ellas. Eso no ocurre por casualidad. Cova ha sobrevivido a cambios de formato, a generaciones completas de peloteros y a la tendencia de rejuvenecer los cuerpos de relevo. Y aun así, en 2025, sigue encontrando la forma de ser útil.

Para Tiburones, este triunfo tiene doble lectura: suma en la tabla, en plena racha positiva que los sacó del fondo y los metió en zona de clasificación, y refuerza la idea de un bullpen donde los veteranos todavía mandan un mensaje: aquí no se gana solo con nombres nuevos.

En una liga que suele enamorarse de la próxima figura, noches como esta recuerdan algo sencillo pero poderoso: los equipos que aspiran en enero necesitan, además de estrellas, relevos que sepan sufrir el octavo inning. Y en eso, Rafael Cova sigue siendo especialista.