Cardenales en alerta roja: del comienzo perfecto al riesgo de quedarse fuera

  • De un arranque 4-0 a un 6-4 que prende las alarmas.
  • El pitcheo permite 39 carreras en seis juegos y se rompe el libreto.
  • Remontadas de Magallanes y Águilas exponen a un bullpen sin respuestas.
  • Caribes toma la azotea y deja a Lara jugando con la calculadora.

Posted by Redacción Meridiano on 20 de enero de 2026

PUNTOS CLAVE • LECTURA RÁPIDA

  • Cardenales arrancó el Round Robin con 4 victorias al hilo, perfilado como gran favorito a la final.
  • En los siguientes seis juegos apenas pudo irse 2-4, para cerrar en 6-4 al 19 de enero, con el liderato ya en manos de Caribes de Anzoátegui.
  • En ese tramo, el pitcheo larense admitió 39 carreras, síntoma claro de que el problema está en la lomita, no en los bates.
  • La racha incluye una derrota en casa 4-3 ante Águilas del Zulia, con jonrón de Andrés Chaparro y error de Luisangel Acuña en el noveno, y una remontada de Navegantes del Magallanes en Barquisimeto.
  • Con el récord 6-4 y dos caídas seguidas, Cardenales pasó de la “comodidad” a mirar de reojo a Águilas y Magallanes en la pelea por el segundo lugar.
  • El duelo directo ante Magallanes y la visita a Águilas se convierten en algo más que juegos de calendario: son pruebas de carácter para el equipo dirigido por César Izturis.

De un 4-0 que olía a boleto seguro a un 6-4 lleno de dudas, Cardenales de Lara entra a la última semana del Round Robin con la alarma encendida y la obligación de arreglar un pitcheo que se quedó sin respuestas.


Cardenales en alerta roja: del comienzo perfecto al riesgo de quedarse fuera

CONTENIDO:


El Round Robin parecía tener dueño en los primeros días. Cardenales de Lara salió en fila india en sus cuatro primeros compromisos y, con un 4-0 limpio, se acomodó en la cima con la naturalidad de un equipo diseñado para llegar a la final. El equipo de César Izturis lucía profundo, equilibrado y con el viento a favor.

Pero en la LVBP los guiones duran poco. En cuestión de una semana, esa versión tranquila de Cardenales cedió paso a otra mucho más frágil: un club que vio cómo se le escapaban ventajas, que encadenó dos derrotas seguidas y que ahora se asoma al tramo final del todos contra todos con el liderato perdido y la tabla apretándole el pecho.

Del 4-0 al 6-4: de sensación a duda

Los números cuentan la historia mejor que cualquier adjetivo: después del 4-0 inicial, Lara firmó un 2-4 en sus siguientes seis juegos, para quedar con récord global de 6-4 al corte del 19 de enero. Ese bache fue suficiente para que Caribes se montara en la azotea del Round Robin y para que Águilas y Magallanes se acercaran peligrosamente en la pelea por los cupos a la final.

En una fase corta, esa caída en el ritmo no es un simple resbalón: es un cambio completo de paisaje. Cardenales pasó de “equipo con margen” a “equipo que no puede fallar”, con muy poco tiempo para corregir y con duelos directos por delante.

Un pitcheo que perdió la zona

El dato más alarmante del informe crepuscular está en la lomita: 39 carreras recibidas en esos últimos seis juegos. Traducido al idioma de enero, eso equivale a regalar casi una semana de trabajo.

De la rotación se esperaba estabilidad; del bullpen, cierre de lujo. En la práctica, los abridores han salido temprano con frecuencia y el relevo ha tenido que cubrir demasiados innings de alto voltaje. Cuando eso pasa, los brazos se fatigan, las rectas pierden vida y las curvas se quedan colgadas.

Para empeorar el cuadro, la defensa tampoco ha estado fina. El error de Luisangel Acuña en el noveno inning contra Águilas, que convirtió un batazo de Arturo Nieto en la carrera decisiva de Jaison Chourio, es el símbolo perfecto de un equipo que, hoy por hoy, no está ejecutando en los detalles.

Radiografía rápida del desplome

Round Robin 2025-26 (corte 19/01)

Indicador Cardenales de Lara
Récord 6-4
Racha últimos 6 juegos 2-4
Carreras permitidas en el tramo 39

Remontadas que pesan doble

Dos derrotas narran la mala racha con lujo de detalles. La primera, en juego ante Navegantes del Magallanes, donde Lara no pudo sostener la ventaja y vio cómo un rally final, encabezado por el bate de Ángel Reyes, inclinaba el juego y le devolvía la vida a la nave.

La segunda, todavía más dolorosa, llegó en Barquisimeto: ganaban 3-0 a Águilas del Zulia, hasta que el encendido Andrés Chaparro empató el choque con un jonrón y, en el cierre dramático, el batazo de Arturo Nieto más el error en el campocorto voltearon la pizarra 4-3. En dos días consecutivos, Cardenales perdió juegos que había tenido en la mano, y en un Round Robin eso pesa como dos derrotas por uno.

Lo que se juega Cardenales en la última semana

Con el 6-4 a cuestas, el liderato en manos de Caribes y la presión de Águilas y Magallanes, Cardenales ya no puede darse el lujo de “esperar que las cosas se acomoden”. El duelo frente a Navegantes y la visita a Maracaibo para medirse otra vez a los zulianos son algo más que fechas en el calendario: son exámenes directos de carácter y de capacidad de ajuste.

De Izturis y su staff dependerá redibujar la ruta: alargar a los abridores que estén en mejor momento, proteger a los relevistas más golpeados y, sobre todo, recuperar la agresividad desde el primer inning. Porque los bates siguen ahí; lo que le falta a Cardenales es volver a sentir que, cuando llega el inning ocho, son ellos los que mandan en el juego y no el revés.

Si algo enseña esta mala racha es que el talento por sí solo no alcanza. La final todavía está al alcance de su mano, pero ahora la clasificación dejó de ser una consecuencia lógica y pasó a ser una conquista que deberán pelear lanzamiento a lanzamiento.

RESUMEN DEL ARTÍCULO:

Cardenales de Lara pasó en cuestión de días de ser el equipo dominante del Round Robin a un club en plena zona de riesgo. Tras un arranque perfecto de 4-0, los crepusculares se fueron 2-4 en sus siguientes seis compromisos para quedar con récord de 6-4 al 19 de enero y entregar el liderato del todos contra todos a Caribes de Anzoátegui. En ese lapso, el pitcheo larense permitió 39 carreras, dejando en evidencia que el bache pasa más por la lomita y la defensa que por una falta de ofensiva.

Las derrotas recientes frente a Navegantes del Magallanes y Águilas del Zulia, ambas con remontadas en la parte final del juego, acentuaron la sensación de un equipo que no está cerrando como antes. Bajo la conducción de César Izturis, Cardenales encara ahora una última semana donde los juegos ante Magallanes y Águilas se convierten en duelos directos por la clasificación. La pregunta ya no es si tienen talento para llegar a la final, sino si pueden detener a tiempo la sangría de carreras para que ese talento vuelva a pesar en el marcador.